sábado, 11 de junio de 2011

VENI, CREATOR SPIRITUS...;

Llegados al final del Tiempo Pascual, acompañados por Jesús Resucitado, imploro al Espiritu Santo para que ilumine las mentes de todos en la Iglesia y sea El quien llene de Gracia los corazones de los hombres creados por amor y lleguemos todos juntos a gozar en plenitud del Reino de Dios Padre.


(Basílica de San Pedro, Roma)

"El Espiritu Santo es origen de la santificación, luz inteligible que a toda potencia racional confiere cierta iluminación para buscar la verdad. Inaccesible por naturaleza, pero alcanzable por benignidad. Todo lo llena con su poder, pero sólo es paricipable por los que son dignos. No todos participan de Él en la misma medida, sino que reparte su fuerza en proporción a la fe. Simple en esencia, múltiple en potencia. Está presente por entero en cada cosa, y todo en todas partes. Se divide sin sufrir daño, y de Él participan todas permaneciendo íntegro. Así como el rayo de sol alumbra la tierra y el mar y se mezcla con el aire, pero se entrega al que lo disfruta como si fuera para él solo;


(Cátedra de San Pedro, Basílica, Roma)

así también el Espíritu Santo infunde la gracia suficiente e íntegra en todos los que son aptos para recibirle, ya sean muchos o uno solo; y los que de Él participan, le gozan en la medida que les es permitido por su naturaleza, no en cuanto a Él le es posible".

martes, 7 de junio de 2011

HOY, 7 DE JUNIO

como un año muy, pero muy especial, el segundo que paso aqui en Roma, lejos de la cercania de los seres queridos y amigos entrañables, agradesco a Dios por su infinita Bondad y vivo, especialmente este dia, con estos sentimientos de gratitud por el Don del Sacerdocio: celebro mi octavo aniversario de Ordenación Sacerdotal.
Luego de un agotador examen de Griego, finalmente superado, me introducí en la Basílica para rezar a Dios y seguir pidiendo su Gracia que nos sostiene en este Ministerio. Revivo aquella emoción vividos junto a mi familia y tantos buenos amigos de aquel dia 7 de junio del 2003, en nuestra recordada Catedral de Sololá, bajo los pies de Nuestra Señora de la Asunción.
Mil gracias por su cercania a través de sus oraciones.

(Junto a Monseñor Gonzalo, en la Plaza de San Pedro, el dia de la Beatificación de Juan Pablo II)

sábado, 4 de junio de 2011

LA ASCENCION DEL SEÑOR AL CIELO

Así lo dejó escrito San Lucas: "Lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista (...)" -y luego la promesa de los angeles- "El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéi visto marcharse" (Cf. Act 1, 1-11.)

"Así como la Resurrección del Señor fue para nosotros causa de alegria en la solemnidad pascual, así su Ascención a los cielos es causa del gozo presente, ya que nosostros recordamos y veneramos debidamente este día, en el cual la humildad de nuestra naturaleza, sentándose con Jesucristo en compañia de Dios Padre, fue elevada sobre los órdenes de los ángeles, sobre toda la milicia del cielo y la excelsitud de todas las potestades (Ef 1, 21)" (S. León Magno, Cf. Sermón 74 1-2)



jueves, 2 de junio de 2011

PREPARACIÓN A LA SOLEMNIDAD DE LA ASCENCIÓN DEL SEÑOR AL CIELO


Será este próximo domingo 05 de Junio. Les propongo leer la parte final del libro Jesús de Nazaret II del Papa Benedicto XVI, el Oficio de lecturas de estos dias, para vivir de la mejor manera esta Soleminad, con la cual finalizan los dias de Nuestro Señor, presente fisicamente y visiblemente entre los hombres, iniciando así la espera de su Segunda venida. Tiempo de la Iglesia.

Les comparto los siguientes textos seleccionados.

¿Cómo no echarlo en falta?

"Siempre me ha parecido lógico y me ha llenado de alegría que la Santísima Humanidad de Jesucristo suba a la gloria del Padre, pero pienso también que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de nosotros, para ir al Cielo. ¿Cómo no echarlo en falta?"
Es Cristo que pasa, 117

La fiesta de la Ascensión del Señor nos sugiere también otra realidad; el Cristo que nos anima a esta tarea en el mundo, nos espera en el Cielo. En otras palabras: la vida en la tierra, que amamos, no es lo definitivo; pues no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura (Heb XIII, 14) ciudad inmutable.
Es Cristo que pasa, 126

"Pensemos ahora en aquellos días que siguieron a la Ascensión, en espera de la Pentecostés. Los discípulos, llenos de fe por el triunfo de Cristo resucitado y anhelantes ante la promesa del Espíritu Santo, quieren sentirse unidos, y los encontramos cum María matre Iesu, con María, la madre de Jesús. La oración de los discípulos acompaña a la oración de María: era la oración de una familia unida."
Es Cristo que pasa, 141

¡Cristo vive!
"¡Vive junto a Cristo!: debes ser, en el Evangelio, un personaje más, conviviendo con Pedro, con Juan, con Andrés..., porque Cristo también vive ahora: “Iesus Christus, heri et hodie, ipse et in sæcula! —¡Jesucristo vive!, hoy como ayer: es el mismo, por los siglos de los siglos."
Forja, 8

"Jesús se ha ido a los cielos, decíamos. Pero el cristiano puede, en la oración y en la Eucaristía, tratarle como le trataron los primeros doce, encenderse en su celo apostólico, para hacer con El un servicio de corredención, que es sembrar la paz y la alegría. Servir, pues: el apostolado no es otra cosa. Si contamos exclusivamente con nuestras propias fuerzas, no lograremos nada en el terreno sobrenatural; siendo instrumentos de Dios, conseguiremos todo: todo lo puedo en aquel que me conforta. Dios, por su infinita bondad, ha dispuesto utilizar estos instrumentos ineptos. Así que el apóstol no tiene otro fin que dejar obrar al Señor, mostrarse enteramente disponible, para que Dios realice —a través de sus criaturas, a través del alma elegida— su obra salvadora."
Es Cristo que pasa, 120

"Agiganta tu fe en la Sagrada Eucaristía. —¡Pásmate ante esa realidad inefable!: tenemos a Dios con nosotros, podemos recibirle cada día y, si queremos, hablamos íntimamente con El, como se habla con el amigo, como se habla con el hermano, como se habla con el padre, como se habla con el Amor."
Forja, 268

Oh Jesús..., fortalece nuestras almas, allana el camino y, sobre todo, embriáganos de Amor!: haznos así hogueras vivas, que enciendan la tierra con el divino fuego que Tú trajiste."
Forja, 32

Apostolado
"Leamos otra vez el texto conocido, que es siempre nuevo y actual: a mí se me ha dado toda potestad en el Cielo y en la tierra; id, pues, e instruid a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos que yo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos (Mt XXVIII, 18-20)."
Amar a la Iglesia, 29


"Aún resuena en el mundo aquel grito divino: "Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?" —Y ya ves: casi todo está apagado...
¿No te animas a propagar el incendio?"

Camino, 801


miércoles, 1 de junio de 2011

EN SINTONIA CON LAS AUDIENCIAS DEL SANTO PADRE...


¡cuánto se puede aprender!. Sus cualidades intelectuales relucen en cada una de las catequésis que pronuncia los miércoles. Seguirlas, no cabe duda que logrará alimentar, con sana doctrina, la vida cristiana. Desde el pasado 11 de mayo las catequésis están centradas en el tema de la Oración; invitaba en ese entonces con estas palabras:

"Queridos hermanos y hermanas, aprendamos a estar más tiempo delante de Dios, al Dios que se ha revelado en Jesucristo, aprendamos a reconocer en el silencio, en la intimidad de nosotros mismos, su voz que nos llama y nos reconduce a la profundidad de nuestra existencia, a la fuente de la vida, al manantial de la salvación, para hacernos ir más allá de los límites de nuestra vida y abrirnos a la medida de Dios, a la relación con Él que es Infinito Amor."

El día de hoy, con un clima agradable, el Santo Padre se hizo aparecer entre la multitud que lo esperaba. Presentó a Moisés, figura apasionante en el Antiguo Testamento como un hombre de oración y ya casi al final, hizo una interpretación manifestando como los Santos Padres vieron en Moisés la prefiguración del enaltecimiento de Jesucristo en la cruz. Les coloco este particular y luego les dejo para que puedan leer toda la catequésis, que con mucha facilidad lo pueden encontrar utilizando estos medios de comunicación.

"los Padres de la Iglesia han visto una prefiguración de Cristo, que en la alta cima de la cruz realmente esta delante de Dios, no sólo como amigo sino como Hijo. Y no sólo se ofrece - “bórrame”-, sino que con su corazón traspasado se hace “borrar”, se convierte, como dice el mismo san Pablo, en pecado, lleva consigo nuestros pecados para salvarnos a nosotros: su intercesión no es sólo solidaridad, sino que se identifica con nosotros: nos lleva a todos en su cuerpo. Y así toda la existencia de hombre y de Hijo es el grito al corazón de Dios, es perdón, pero un perdón que transforma y renueva.

Creo que debemos meditar esta realidad. Cristo está delante del rostro de Dios y reza por mí. Su oración en la Cruz es contemporánea a todos los hombres, contemporánea a mí: Él reza por mí, ha sufrido y sufre por mí, se ha identificado conmigo tomando nuestro cuerpo y el alma humana. Y nos invita a entrar en su identidad, haciéndonos un cuerpo, un espíritu con Él, porque desde la alta cima de la Cruz, Él no ha traído nuevas leyes, tablas de piedra, sino que se ha traído a sí mismo, su cuerpo y su sangre, como nueva alianza. Así nos hace consanguíneos a Él, un cuerpo con Él, identificado con Él. Nos invita a entrar en esta identificación, a estar unidos a Él en nuestro deseo de ser un cuerpo, un espíritu con Él. Oremos al Señor para que esta identificación nos transforme, nos renueve, porque el perdón es renovación y transformación."





martes, 31 de mayo de 2011

UNA DEDICATORIA ESPECIAL


Me refiero a la que encontré en un libro que circulaba, desde hace algún tiempo, en una de las librerias en Roma. "Exposición de la Fe" de San Juan Damasceno. Está editado por Ciudad Nueva, Madrid, desde el 2003. Ha sido emocionante encontrarme con esta obra, especialmente porque el autor es nuestro amigo Dr. Juan Pablo Torrebiarte. Anima mucho saber que detrás de este fruto logrado por el autor de la traducción en castellano manifiesta las horas de dedicación y esfuerzos. Por tanto, creo que vale la pena superar dificultades o cansancio para seguir adelante. Les transcribo la dedicatoria que el autor dejó escrito en las primeras páginas de la obra:

Juan Damasceno
EXPOSICIÓN DE LA FE
Introducción, traducción y notas de
Juan Pablo Torrebiarte Aguilar

"En memoria de Mons. Eduardo Fuentes Duarte,
obispo de Sololá-Chimaltenango (Guatemala),
fiel pastor, maestro y amigo."

A San Juan Damasceno se le conoce como el último teólogo de la antigua Iglesia griega. Con él se cierra, en oriente, la época patristica. En esta obra, El Damasceno sintetiza aún mas el tema de Cristo perfecto Dios y perfecto hombre, cuestión debatida arduamente durante los siglos anteriores y que ya a este punto (s. VIII), muchas cosas se podian explicar, apoyandose en argumentos muy trabajados. He iniciado a darle una lectura de modo general y es muy enriquecedor. Haganse con una copia y que lo disfruten. Agradezco al P. Juan Pablo Torrebiarte por este maravilloso aporte. Le saludo en donde quiera que se encuentre. Intentaremos seguir sus pasos, aunque no pretendamos llegar a tanto.

sábado, 21 de mayo de 2011

LOS MISTERIOS DE DIOS


Avanzado este tiempo de Pascua, el Evangelio de este domingo, nos presenta un texto nada facil de comprender: Jn, 1-12. "Felipe le dice: -Señor, muéstranos al Padre y nos basta- Jesús le replica: (...) quien me ha visto a mí ha visto al Padre(...), no crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mi?. Intentar explicar esta realidad ha dado origen a multiples errores, a tal punto de negar la divinidad de Jesus o al contrario, negar su humanidad. Tenemos una riqueza maravillosa en la Iglesia en los textos patristicos que nos iluminan particularmente sobre el contenido de la Sagrada Escritura. Contamos con comentarios al Evangelio de San Juan, por recordar a algunos, de San Agustín, San Juan Crisostomo, Origenes, San Ambrosio. He encontrado particularmente la homilia n. 74 sobre el evangelio de San Juan, del Crisostomo y con gusto les coloco un breve parrafo sobre el Ev. de este domingo:

"Aunque todos los hombres conocen la creación y la ven, no todos conocen a Dios. Por otro lado, veamos qué es lo que Felipe estaba buscando contemplar. ¿Seguro que no era la sabiduría del Padre? ¿Seguro que no su bondad? De ninguna manera, sino, en realidad, cualquier cosa que sea lo que Dios es: su propia esencia. Por tanto, Cristo replicó a esta petición: El que me ve. El que ve la creación no ve también la esencia de Dios. Pero si alguien me ve, también ve a mi Padre, declaró. Si él fuera de otra esencia, no habria dicho esto. Para usar un ejemplo algo crudo: nadie que ignore lo que es el oro puede ver lo que es mirando plata, pues la naturaleza de una cosa no aparece en la otra. Por ello Cristo hizo bien al reprender a Felipe diciendo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros? Habéis disfrutado el beneficio de tan excelente instrucción, habéis visto milagros obrados con autoridad y todas las marcas propias de la Divinidad, y cosas que sólo el Padre podría hacer: pecados perdonados, pensamientos secretos revelados, la muerte dándose a la fuga, una criatura en realidad hecha de tierra, y ¿no me has conocido?"