martes, 28 de febrero de 2012

LA VISITA DEL P. REGINO, DESDE MADRID

Ha venido para recibir la Bendicion del Santo Padre y rezar junto a la tumba de Los Apostoles. Hemos logrado saludar al P. Regino Magtzul el pasado jueves, los que nos encontramos en Roma. El P. Regino se encuentra en Madrid, en la Universidad de Comillas finalizando su preparacion academica en Derecho Canonico. Aunque se ha marchado el sabado pasado pero nos ha alegrado tenerle por unos momentos en Roma. Nos ha contado muchas cosas y ademas nos ha hecho reir, como solo el lo sabe hacer, los que lo conocemos. Espero que su visita en Roma y con la Bendicion del Santo Padre finalice con muchos exitos el final de su actividad academica. Desde aqui le deceamos lo mejor al P. Regino en Madrid. Gracias por la visita. !Ciao caro ragazzo! Spero che puoi imparare l'italiano, cosi come vuoi. Ti auguro buon proseguimento di lavoro in Madrid. A presto.

sábado, 25 de febrero de 2012

LAS TENTACIONES DE JESUCRISTO

En este primer domingo de Cuaresma la Iglesia nos lleva a reflexionar sobre la existencia del Diablo y su plan debastador de tentar al hombre en su debilidad. Jesucristo nos enseñó como podemos vencer la astucia del Demonio. En un comentario profundo que San Ambrosio nos ha dejado sobre este momento en la vida de Nuestro Señor (cf. (SAN AMBROSIO, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas (I), Libro Cuarto 4-14, BAC, Madrid, 1966, pp. 189-196), el Santo Obispo considera que ante la fuerza del mal que ha convencido incluso hombres ilustres en la historia de la salvación, Dios preparó un cuerpo para presentarle al Diablo como "cebo" para hacernos ver y aprendamos que con esa misma fragilidad podemos vencer la fuerza de la Tentación. Consideren en este breve texto las palabras de Ambrosio:


"¿Qué guía ofrecerá, pues, contra tantos placeres del mundo, contra tantas astucias del diablo, sabiendo que nosotros hemos de luchar en primer lugar “contra la carne y la sangre, luego contra las potestades, contra los príncipes del mundo de estas tinieblas, contra los espíritus malignos que pueblan el aire”? (Ef 6, 11-12). ¿Ofrecer un ángel? Mas también él ha caído; las legiones de ángeles apenas han podido salvar a individuos (2R 6, 17). ¿Enviar un serafín? Mas él ha descendido a la tierra en medio de un pueblo que tenía los labios manchados (Is 6, 6 ss) y no hubo más que un profeta al cual purificó sus labios con el contacto de un carbón encendido. Era necesario buscar otro guía al cual todos siguiésemos. ¿Cuál será este guía tan grande para hacer bien a todos, sino Aquel que está por encima de todos? ¿Quién me establecerá sobre el mundo, sino Aquel que es más grande que el mundo? ¿Quién será este guía tan grande para poder conducir en una misma dirección al hombre y a la mujer, al judío y al griego, al bárbaro y escita, al esclavo y al hombre libre (Col 3, 11), sino Aquel que es todo en todos, Cristo?

Muchos son los lazos por donde caminamos: lazos del cuerpo, lazos de la Ley, lazos tendidos por el diablo en el pináculo de los templos o en las almenas de las murallas, lazos de la filosofía, lazos de los deseos —pues el ojo de la mujer de mala vida es lazo del pecador (cf. Pr 7, 21) —, lazo del dinero, lazo de la religión, lazo del cuidado de la castidad. Pues el alma humana es inclinada por exiguos momentos y con frecuencia la empuja aquí o allí la habilidad del seductor. Ve el diablo a algún hombre religioso que sirve a Dios con veneración, lleno de deseos por lo que es santo e incapaz de hacer mal: y él lo hace caer por su misma religión, induciéndole a no creer que el Hijo de Dios tomó nuestra propia carne, nuestro propio cuerpo, la fragilidad de nuestros propios miembros; siendo así que padeció en su cuerpo, mas la divinidad permaneció exenta de injuria; de este modo su religión lo pone en falta: pues “quien niega que Cristo ha venido en la carne, no es de Dios” (1Jn 4, 3). Ve a un hombre puro, de una castidad intacta: le persuade a condenar el matrimonio, lo cual hace que sea expulsado de la Iglesia, y así el cuidado de la castidad lo separa de este cuerpo casto. Otro ha oído decir que hay “un solo Dios del cual viene todo” (1Co 8, 6): le adora y le venera; le tienta el diablo y le cierra los oídos para que no entienda que hay 'un solo Señor por el cual son todas las cosas' (ibíd.); de este modo, por una piedad excesiva, le impele a ser impío, separando el Padre del Hijo y, al mismo tiempo, confundiendo el Padre y el Hijo, creyendo que hay entre los dos unidad de persona y no de poder. Así, mientras ignora la medida de la fe, incurre en la desgracia del error

¿Cómo, pues, evitar estos lazos, a fin de poder decir también nosotros “Escapó nuestra alma como una avecilla al lazo del cazador; se rompió el lazo y fuimos liberados”? (Sal 123, 7). No dice: 'Yo he roto el lazo' —David no se atreve a hablar así—, sino “nuestra ayuda está en el nombre del Señor” (ibíd., 8), a fin de mostrar que el lazo sería roto, a fin de profetizar la venida en esta vida de Aquel que rompería el lazo tendido por las insidias del diablo.

Mas el mejor medio de romper el lazo era presentar un cebo cualquiera al diablo, de forma que, apresurándose sobre su presa, quedase él cogido en sus propios lazos, y así yo pueda decir : “Prepararon lazos para mis pies, y ellos cayeron en ellos” (Sal 56, 7). ¿Qué cebo pudo ser éste, sino un cuerpo? Convino, pues, usar con el diablo este artificio, que el Señor tomase un cuerpo, y un cuerpo corruptible, un cuerpo enfermo, para ser crucificado gracias a esa debilidad. Pues, si hubiera tomado un cuerpo espiritual, no habría podido decir: “El espíritu está animoso, pero la carne es flaca” (Mt 26, 41). Escucha, pues, ambas voces, la de la carne flaca y la del espíritu animoso: “Padre, si es posible, que se aleje de mí este cáliz”: es la voz de la carne; “pero no lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú” (Mt 26, 39): he aquí la entrega y el vigor del espíritu. ¿Por qué desprecias la condescendencia del Señor? Por condescendencia ha tomado mi cuerpo, por condescendencia ha tomado mis miserias, mis flaquezas; la naturaleza de Dios no podía ciertamente sentirlas, puesto que la misma naturaleza humana ha aprendido a despreciarlas, o a soportarlas y sufrirlas.

Por lo mismo, sigamos a Cristo, según lo que está escrito: “Marcharás en pos del Señor tu Dios y a Él te adherirás” (Dt 13, 4). ¿A quién me adheriré sino a Cristo?, pues, como dice San Pablo: “Quien se adhiere al Señor tiene un solo espíritu con El” (1Co 6, 17). Sigamos sus pasos y podremos volver del desierto al paraíso."

jueves, 23 de febrero de 2012

SEAN HUMILDES Y NO CEDAN A LAS OPINIONES DEL MUNDO

Al inicio de la Cuaresima, el Santo Padre acostumbra reunirse con el presbiterio de Roma para dirigirse paternalmente a los sacerdotes. Manifestó su alegria particular por ver a muchisimos sacerdotes que respondieron a esta invitación con el Santo Padre. A todos los sacerdotes presentes les difinió como "un fuerte ejercito de Dios". Que bonito gesto. Considerando el capitulo cuatro de la carta de San Pablo a los Efesios quiso exhortar y animar a todos los sacerdotes para renovar su fe y seguir prestando. con generosidad, el ministerio sacerdotal, como un verdadero servicio, el cual se debe vivir con mucha humildad, sin ceder a las opiniones del mundo. Y aunque lo que hagamos parezca un simple y pequeño servicio desapercibido ante los ojos del mundo, ante los ojos de Dios tiene muchisimo valor, y esto es lo que cuenta. Así que, les invito a sentirnos muy acompañados por la oración y el amor particular que el Santo Padre manifiesta a cada uno de nosotros en la Iglesia. Que nos dispongamos de lleno a vivir estos dias de Cuaresma.

A propósito de este encuentro, nuestro amigo, el P. Regino Magtzul, quien se encuentra en Madrid para culminar su especialización eclesiástica, se ha dejado venir y he podido saludarle luego de mis lecciones en el Agustinianum. Que alegria haberle saludado desde casi ya tres años. Bienvenido al P. Regino y ojala pueda, luego de recibir la Bendición del Santo Padre, seguir su peregrinación por la Ciudad Eterna.


Mientras se dirige a los sacerdotes, en el aula Pablo VI

Saluda y Bendice a los sacerdotes.

miércoles, 22 de febrero de 2012

SALUDOS, DESDE ROMA HASTA ARGENTINA

He podido estar en contacto con el recordado y amigo sacerdote Juan Carlos quien presta su generosa ayuda en una de las Diocesis de Argentina junto a otro amigo Luis Felipe. Me cuenta con alegria que han recibido a Mons Gonzalo en esas tierras para intercambiar experiencias de la labor pastoral. Deceo de corazón la pasen de lo mejor, sabiendo que la presencia de una persona proveniente de la tierra natal siempre es muy edificador y confortador. Cuenten con mis oraciones desde Roma.

lunes, 20 de febrero de 2012

INIZIAMOS LA CUARESMA 2012

Les traigo a considerar este cuadro del Obispo de Hipona porque expresa como consideraba la Sagrada Escritura meditándolas. Su conversión encontró plenitud en el retiro que realizo en Casisiaco, Milán.

Deceo para todos un fructuoso inicio de la Santa Cuaresima este próximo miércoles. Serán tantas uniciativas que se tendrán previstas durante este tiempo y que encausarán el deceo particular del Santo Padre en su mensaje para este tiempo: "prestemos atención los unos con los otros, para estimularnos en la caridad y en las obras buenas"(Heb 10,24). Si el ser humano necesita siempre estar en relación con su semejante, como no lo será entre los que llevamos el nombre de cristianos. Resalta el Papa "El gran mandamiento del amor al prójimo exige e invita la conciencia de tener una responsabilidad hacia quien, como yo, es criatura e hijo de Dios (...) La atención al otro supone decear para él o por él el bien, bajo todos los aspectos: fisico, moral y espiritual" (Cf. Mensaje para la cuaresima 2012, 3 de nov. 2011, n. 1.) Así que desde Roma encomiendo las diversas actividades de nuestra Diócesis, nuestras parroquias y las de todo el mundo. Nosotros tenemos previsto un dia de retiro parroquial con la feligresia, y esperemos sirva para renovar la vida de fe en muchos. Estamos muy ilusionados.

viernes, 17 de febrero de 2012

CURACION DEL PARALITICO

Representación del milagro en un afresco de la Domus Eclesiae de Dura Europos.


“Y he aquí que unos hombres que traían en una camilla un paralítico, buscaban introducirle y presentárselo, pero, no encontrando por dónde meterlo, a causa de la muchedumbre, subieron al terrado y por el techo le bajaron en la camilla y le pusieron en medio delante de Jesús”.

La curación de este paralítico no es común ni carece de sentido, puesto que nos dice que antes el Señor ha orado: no para ser ayudado, sino para ejemplo; pues Él nos ha dado un modelo para imitarlo, no ha recurrido a una actuación de menesteroso. Y como estaban allí reunidos los doctores de la Ley de Galilea, Judea y Jerusalén, entre otras curaciones de enfermos, se nos describe cómo fue curado este paralítico.

Ante todo, como ya lo hemos dicho, cada enfermo ha de recurrir a intercesores que piden para él la salud: gracias a ellos la osamenta dislocada de nuestra vida y la cojera de nuestras acciones serán restauradas por el remedio de la palabra celestial. Luego existen consejeros del alma que, no obstante la debilidad del cuerpo, elevan más alto el espíritu humano. Más aún, por su ministerio, de elevarse y abatirse, él será colocado ante Jesús, digno de ser visto por los ojos del Señor; pues el Señor mira la humildad: “Porque Él ha mirado la humildad de su esclava” (Lc 1,48).

Viendo su fe, dice. El Señor es grande: a causa de unos perdona a los otros, y mientras prueba a unos, a otros perdona sus faltas. ¿Por qué, ¡oh hombre!, tu compañero no puede nada en ti, mientras que ante el Señor su siervo tiene un título para intervenir y un derecho para impetrar? Aprende, tú que juzgas, a perdonar; aprende, tú que estás enfermo, a implorar. Si no esperas el perdón de faltas graves, recurre a los intercesores, recurre a la Iglesia, que ora por ti, y, en atención a ella, el señor te otorgará lo que Él ha podido negar.

Y aunque nunca debemos descuidar la realidad histórica y creer que el cuerpo de este paralítico ha sido curado verdaderamente, reconoce, sin embargo, la curación del hombre interior, a quien han sido perdonados sus pecados. Afirmando que sólo el Señor puede perdonarlos, los judíos confesaron vigorosamente su divinidad, y su juicio traiciona su mala fe, puesto que exaltan la obra y niegan la persona Más aún, el Hijo de Dios les ha exigido el testimonio sobre sus obras, sin pedir la adhesión a sus palabras; pues la mala fe puede admitir, mas no creer; luego no falta el testimonio a la divinidad, mas sí la fe para la salvación. Pues es más válido para la fe que se den testimonios involuntariamente, y es una falta más perniciosa negar una cosa cuando se está convencido de ella por sus propias afirmaciones. Es, pues, gran locura que este pueblo infiel, habiendo conocido que sólo Dios puede perdonar los pecados, no crea en El cuando perdona los pecados. En cuanto al Señor, que quiere salvar a los pecadores, El demuestra su divinidad por su conocimiento de las cosas ocultas y por sus acciones prodigiosas; añadió: “¿Qué es más fácil: Decir que tus pecados han sido perdonados, o decir: Levántate y anda?”.

En este lugar hace ver una imagen completa de la resurrección, puesto que, sanando las heridas del alma y del cuerpo, perdona los pecados del alma y ahuyenta la enfermedad del cuerpo, lo cual quiere decir que todo el hombre ha sido curado. Aunque es grande perdonar los pecados a los hombres — ¿quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios, el cual los perdona también por aquellos a los que ha dado la potestad de perdonarlos?—, sin embargo, es mucho más divino resucitar los cuerpos, siendo el mismo Señor la resurrección.

Este lecho que se manda transportar, ¿qué otra cosa significa sino que se manda levantar el cuerpo humano? Es ese lecho que David lava cada noche, como leemos: “Todas las noches inundo mi lecho, y con mis lágrimas humedezco mi estrado” (Ps 6,7). Este es el lecho del sufrimiento donde yacía nuestra alma, víctima de los graves tormentos de su conciencia. Más cuando se conduce según los preceptos de Cristo, no es un lecho de sufrimiento, sino de reposo. La misericordia del Señor ha cambiado en reposo lo que era muerte: es El quien ha cambiado para nosotros el sueño de la muerte en gracia de delicias.

Y no sólo ha recibido la orden de transportar su lecho, sino también de llevarlo a su casa, es decir, de retornar al paraíso; pues es la verdadera casa, la primera que acogió al hombre; y que fue perdida no por derecho, sino por fraude. Con razón se restituye la casa a la venida de Aquel que debía desatar los nudos del fraude y restaurar el derecho.

No media ningún intervalo antes de la curación: en el mismo instante de las palabras se tiene la curación. Los incrédulos lo ven levantarse, se admiran de su salida, y desean más temer las maravillas de Dios que creer; pues, si ellos hubieran creído, no hubieran temido, sino amado; pues “el amor perfecto excluye todo temor” (1Io 4,18). Entonces éstos, que no amaban, calumniaban. A estos calumniadores les dice: “¿Por qué pensáis mal en vuestro corazón?” ¿Quién habla así? El Sumo Sacerdote. El veía la lepra en el corazón de los judíos; muestra que son peores que los leprosos. Aquél, una vez purificado, recibió la orden de presentarse ante el sacerdote; éstos son repudiados por el sacerdote, no sea que con su lepra contagien a otros.

(Tratado sobre el Evangelio de San Lucas (I), BAC Madrid 1966, pp. 234-237)

miércoles, 15 de febrero de 2012

EL SANTO PADRE EN EL SEMINARIO MAYOR DE ROMA

Ubicado en la zona del Laterano, el Seminario Mayor de Roma tuvo el privilegio de contar con la visita del Santo Padre. En una reflexión de la Lectio Divina" dentro de la Capilla del seminario, resalto la importancia, ante todo de acudir a la ayuda de Dios en la etapa formativa: "Dios nos ayude a ser hombres libres" y así mismo, acudir a la interseción particular de la Virgen María: "La Virgen nos ayude a ser hombres nuevos y pastores de la Iglesia".