"Tanto ha amado Dios al mundo que entregó a su unico Hijo para que todo aquel que crea en él no se pierda sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16)

No dejemos que el Señor lleve a solas la Cruz. Acojamos con alegría los pequeños sacrificios diarios.

No dejemos que el Señor lleve a solas la Cruz. Acojamos con alegría los pequeños sacrificios diarios.
"Christo Iesu: qui cum in forma Dei esset, non rapinam arbitratus est esse se aequalem Deo: sed semetipsum exinanivit formam servi accipiens, in similitudinem hominum factus, et habitu inventus ut homo. Humiliavit semetimsum factus obediens usque ad mortem, morten autem crucis." (Ad Phil. 2, 6-8)

Corramos también nosotros con quien se apresura a su pasión, e imitemos a quienes salieron a su encuentro. Y no para extender por el suelo, a su paso, ramos de olivo, vestiduras o palmas, sin para prosternarnos nosotros mismos, con la disposición más humillada de que seamos capaces ... Alegremonos, pues, porque se nos ha presentado mansamente el que es manso y que asciende sobre el ocaso de nuestra infima vileza, para venir hasta nosotros y convivir con nosotros, de modo que pueda, por su parte, levarnos hasta la familiaridad con él". (San Adrea de Creta, Sermón 9 sobre el Domingo de Ramos: PG 97, 990-994)




