viernes, 30 de octubre de 2009

EN EL CENTENARIO DE LA FUNDACION DEL PONTIFICIO INTSTITUTO BIBLICO


A proposito de este acontecimiento, sigo colocando las palabras de Nuestro Papa, para que aprovechemos todos sus sabias ensegnanzas en sus multiples discursos, que a diario dirige. Este no es menos. Les comento que vivo junto a un amigo sacerdote de Colombia, quien ha tenido la oportunidad de estudiar en el Biblico. He tenido la oportunidad de apreciar su tesis de doctorado que ha realizado, con tanto esfuerzo humano, y que realmente es una obra maravillosa. Se titula: "El termino Fone, como expresion de la Revelacion en el tercer Evangelio." Es realmente interesante. Lo ha defendido muy bien y le han dado un punteo bastante aceptable. Me ha dado la oportunidad de leerlo y por eso lo digo. Ha logrado que se publique por parte de la Universidad Gregoriana. Espero hacer algo semejante en el futuro. Por lo menos ya tengo una idea de como trabajar estas cosas.





Benedicto XVI: Biblia y Tradición, inseparables
Audiencia a los miembros del Pontificio Instituto Bíblico
Lunes 26 de octubre: discurso pronunciado por el Papa Benedicto XVI al recibir en audiencia a los profesores, estudiantes y personal del Pontificio Instituto Bíblico, en el centenario de su fundación.




Señores cardenales,
Reverendísimo Prepósito General de la Compañía de Jesús,
Ilustre Rector,
Ilustres profesores y queridos alumnos del Pontificio Instituto Bíblico

Con verdadero placer os encuentro con ocasión del 100° aniversario de la fundación de vuestro Instituto, querido por mi santo predecesor Pío X, con el fin de constituir en la ciudad de Roma un centro de estudios especializados sobre Sagrada Escritura y las disciplinas conectadas. Saludo con deferencia al cardenal Zenon Grocholewski, al que doy mi agradecimiento por las corteses palabras que me ha querido dirigir en vuestro nombre. Saludo igualmente al Prepósito General, padre Adolfo Nicolás Pachón, y acojo con gusto la oportunidad que se me ofrece para manifestar sincera gratitud a la Compañía de Jesús, la cual, no sin notable esfuerzo, despliega inversiones financieras y recursos humanos en la gestión de la Facultad del Oriente Antiguo, de la Facultad bíblica aquí en Roma y de la sede del Instituto en Jerusalén. Saludo al Rector y a los profesores, que han consagrado la vida al estudio y a la búsqueda en constante escucha de la Palabra de Dios. Saludo y agradezco al personal, los empleados y los trabajadores por su apreciada colaboración, como también a los benefactores que han puesto y siguen poniendo a disposición los recursos necesarios para el mantenimiento de las estructuras y para las actividades del Pontificio Instituto Bíblico. Saludo a los ex alumnos unidos espiritualmente a nosotros en este momento, y especialmente os saludo a vosotros, queridos alumnos, que procedéis de cada parte del mundo.
Han transcurrido 100 años desde el nacimiento del Pontificio Instituto Bíblico. En el transcurso de este siglo, ciertamente ha aumentado el interés por la Biblia y, gracias al Concilio Vaticano II, sobre todo a la Constitución dogmática Dei Verbum – de cuya elaboración fui testigo directo, participando como teólogo en las discusiones que precedieron su aprobación – se ha advertido mucho más la importancia de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Esto ha favorecido en las comunidades cristianas una auténtica renovación espiritual y pastoral, que ha interesado sobre todo a la predicación, la catequesis, el estudio de la teología y el diálogo ecuménico. A esta renovación vuestro Pontificio Instituto ha dado una significativa contribución propia con la investigación científica bíblica, con la enseñanza de las disciplinas bíblicas y la publicación de estudios cualificados y revistas especializadas. En el transcurso de las décadas se han sucedido varias generaciones de ilustres profesores – quisiera recordar, entre otros, al cardenal Bea –, que han formado a más de 7.000 profesores de Sagrada Escritura y promotores de grupos bíblicos, como también muchos expertos insertos actualmente en diversos servicios eclesiásticos, en cada región del mundo. Demos gracias al Señor por esta actividad vuestra que se dedica a interpretar los textos bíblicos en el espíritu en el que fueron escritos (cfr Dei Verbum, 12), y que se abre al diálogo con las demás disciplinas, con las distintas culturas y religiones. Aunque ha conocido momentos de dificultad, ha sido llevada en fidelidad constante al Magisterio según las finalidades propias de vuestro Instituto, surgido precisamente "ut in Urbe Roma altiorum studiorum ad Libros sacros pertinentium habeatur centrum, quod efficaciore, quo liceat, modo doctrinam biblicam et studia omnia eidem adiuncta, sensu Ecclesiae catholicae promoveat" (Pius PP. X, Litt. Ap. Vinea electa (7 mayo 1909): AAS 1 (1909), 447-448).
Queridos amigos, la celebración del centenario constituye una meta y al mismo tiempo un punto de partida. Enriquecidos por la experiencia del pasado, proseguid vuestro camino con renovado empeño, conscientes del servicio a la Iglesia que se os requiere, el de acercar la Biblia a la vida del Pueblo de Dios, para que sepa afrontar de forma adecuada los desafíos inéditos que los tiempos modernos ponen a la nueva evangelización. Es deseo común que la Sagrada Escritura se convierta en este mundo secularizado, no solo en el alma de la teología, sino también en la fuente de la espiritualidad y del vigor de la fe de todos los creyentes en Cristo. Que el Pontificio Instituto Bíblico siga, por tanto, creciendo como centro eclesial de estudio de alta cualidad en el ámbito de la investigación bíblica, valiéndose de las metodologías modernas y en colaboración con los especialistas en dogmática y en otras áreas teológicas; que asegure una cuidada formación a los futuros sacerdotes de Sagrada Escritura para que, valiéndose de las lenguas bíblicas y de las diversas metodologías exegéticas, puedan acceder directamente a los textos bíblicos.
La ya citada Constitución dogmática Dei Verbum, al respecto, ha subrayado la legitimidad y la necesidad del método histórico-crítico, reconduciéndolo a tres elementos esenciales: la atención a los géneros literarios, el estudio del contexto histórico; el examen de lo que se acostumbra llamar Sitz im Leben. El documento conciliar mantiene firme al mismo tiempo el carácter teológico de la exégesis, indicando los puntos de fuerza del método teológico en la interpretación del texto. Esto porque el fundamento sobre el que reposa la comprensión teológica de la Biblia es la unidad de la Escritura, y este presupuesto corresponde como camino metodológico la analogía de la fe, es decir, la comprensión de los textos individuales a partir del conjunto. El texto conciliar añade una ulterior indicación metodológica. Siendo la Escritura una sola cosa a partir del único pueblo de Dios, que ha sido su portador a través de la historia, en consecuencia leer la Escritura como unidad significa leerla a partir de la Iglesia como de su lugar vital, y considerar la fe de la Iglesia como la verdadera clave de interpretación. Si la exégesis quiere ser también teología, debe reconocer que la fe de la Iglesia es esa forma de "sim-patía" sin la cual la Biblia permanece como un libro sellado: la Tradición no cierra el acceso a la Escritura, sino que más bien lo abre; por otro lado, corresponde a la Iglesia, en sus organismos institucionales, la palabra decisiva en la interpretación de la Escritura. Es la Iglesia, de hecho, a quien se le ha confiado el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita y transmitida, ejerciendo su autoridad en el nombre de Jesucristo (cfr Dei Verbum, 10)
Queridos hermanos y hermanas, mientras os agradezco por vuestra agradable visita, os animo a proseguir vuestro servicio eclesial, en constante adhesión al magisterio de la Iglesia y asegurando a cada uno de vosotros el apoyo de la oración, os imparto de corazón, como prenda de los favores divinos, la Bendición Apostólica.

jueves, 29 de octubre de 2009

PALABRAS DEL PAPA EN LA AUDIENCIA DEL MIERCOLES 28 DE OCTUBRE


EXPERIENCIA ESPECIAL CADA MIERCOLES.

Estos miercoles todas las Audiencia Generales del Santo Padre se estan llevando a cabo en la Plaza de San Pedro. Son cientos de peregrinos que asisten. Casi se llena la Plaza, que es grandisima. Coincide justo en la misma hora en que nosotros estamos en el aula de la universidad para la leccion del dia. Se logra escuchar las ovaciones de todos los peregrinos quienes manifiestan su alegria por ver al Santo Padre. Nosotros,por ahora,nos conformamos solo con escucharlos. Aprovecho la hora intermedia que es a las diez con 15 minutos para vajar pronto y lograr por lo menos ver de lejos al Papa. Sobretodo elevar una que otra plegaria a Dios a traves de Su Santidad. Aunque sea solo con el pensamiento, al final de cada audiencia cuando se reza el Padrenuestro, intento unirme a El. En esta ocacion ha presentado la necesidad de realizar todo esfuerzo intelectual por penetrar cada vez mas en los Misterios de Dios. Citando la maravillosa carta enciclica del siervo de Dios Juan Pablo II: "Fides et Ratio".

Coloco textualmente el contenido de su mensaje, que se puede encontrar tambien en cualquier otro sitio.Es de contentido maravilloso, una verdadera catequesis. Es algo largo, lo coloco por si alguno de los lectores le puede facilitar su lectura.


Benedicto XVI: La teología debe estar iluminada por el amor a Dios

Queridos hermanos y hermanas,
hoy me detengo en una interesante página de la historia, relativa al florecimiento de la teología latina en el siglo XII, que tuvo lugar por una serie providencial de coincidencias. En los países de Europa occidental reinaba entonces una relativa paz, que aseguraba a la sociedad desarrollo económico y consolidación de las estructuras políticas, que favorecía una vivaz actividad cultural gracias también a los contactos con Oriente. Dentro de la Iglesia se advertían los beneficios de la vasta acción conocida como “reforma gregoriana”, que, promovida en el siglo anterior, había traído una mayor pureza evangélica a la vida de la comunidad eclesial, sobre todo en el clero, y había restituido a la Iglesia y al Papado una auténtica libertad de acción. Además se iba difundiendo una vasta renovación espiritual, apoyada por el exuberante desarrollo de la vida consagrada: nacían y se expandían nuevas órdenes religiosas, mientras que las ya existentes conocían una recuperación prometedora.
Volvió a florecer también la teología adquiriendo una mayor conciencia de su propia naturaleza: afinó el método, afrontó problemas nuevos, avanzó en la contemplación de los Misterios de Dios, produjo obras fundamentales, inspiró iniciativas importantes en la cultura, desde el arte a la literatura, y preparó las grandes obras del siglo posterior, el siglo de Tomás de Aquino y de Buenaventura de Bagnoregio. Dos fueron los ambientes en los que se desarrolló esta ferviente actividad teológica: los monasterios y las escuelas ciudadanas, las scholae, algunas de las cuales bien pronto darían vida a las Universidades, que constituyen uno de los típicos “inventos” del Medioevo cristiano. Precisamente a partir de estos dos ambientes, los monasterios y las scholae, se puede hablar de dos diferentes modelos de teología: la “teología monástica” y la “teología escolástica”. Los representantes de la teología monástica eran monjes, en general abades, dotados de sabiduría y de fervor evangélico, dedicados esencialmente a suscitar y alimentar el deseo amoroso de Dios. Los representantes de la teología escolástica eran hombres cultos, apasionados de la investigación; eran magistri deseosos de mostrar la razonabilidad y la fundamentación de los Misterios de Dios y del hombre, creídos con la fe, pero comprendidos también por la razón. La finalidad distinta explica la diferencia de su método y de su forma de hacer teología.
En los monasterios del siglo XII el método teológico estaba ligado principalmente a la explicación de la Sagrada Escritura, de la sacra pagina, para expresarnos como los autores de aquel período; se practicaba especialmente la teología bíblica. Los monjes, por tanto, eran oyentes y lectores devotos de las Sagradas Escrituras, y una de sus principales ocupaciones consistía en la lectio divina, es decir, en la lectura orante de la Biblia. Para ellos la simple lectura del Texto sagrado no bastaba para percibir su sentido profundo, su unidad interior y su mensaje trascendente. Era necesario por tanto practicar una “lectura espiritual”, conducida en docilidad al Espíritu Santo. En la escuela de los Padres, la Biblia era así interpretada alegóricamente, para descubrir en cada página, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, cuanto se dice de Cristo y de su obra de salvación.
El Sínodo de los obispos del año pasado sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia” subrayó la importancia del acercamiento espiritual a las Sagradas Escrituras. Con este objetivo, es útil hacer un tesoro de la teología monástica, una exégesis bíblica ininterrumpida, como también de las obras compuestas por sus representantes, preciosos comentarios ascéticos a los libros de la Biblia. A la preparación literaria la teología monástica unía por tanto la espiritual. Era por tanto consciente de que una lectura puramente teórica y profana no es suficiente: para entrar en el corazón de la Sagrada Escritura, se la debe leer en el espíritu en el que fue escrita y creada. La preparación literaria era necesaria para conocer el significado exacto de las palabras y facilitar la comprensión del texto, afinando la sensibilidad gramatical y filológica. El investigador benedictino del siglo pasado Jean Leclercq tituló así el ensayo con el que presenta las características de la teología monástica: L’amour des lettres et le désir de Dieu (“El amor de las letras y el deseo de Dios”). En efecto, el el deseo de conocer y de amar a Dios, que nos sale al encuentro a través de su Palabra que hay que acoger, meditar y practicar, conduce a buscar la profundización de los textos bíblicos en todas sus dimensiones. Hay también otra actitud sobre la que insisten aquellos que practican la teología monástica, y es el de una actitud íntima de oración, que debe preceder, acompañar y completar el estudio de la Sagrada Escritura. Dado que, en último análisis, la teología monástica es escucha de la Palabra de Dios, no se puede no purificar el corazón para acogerla y, sobre todo, no se puede no encenderlo de fervor para encontrar al Señor. La teología se convierte por tanto en meditación, oración, canto de alabanza y empuja a una sincera conversión. No pocos representantes de la teología monástica han llegado, por esta vía, a las más altas metas de la experiencia mística, y constituyen una invitación también para nosotros a nutrir nuestra existencia de la Palabra de Dios, por ejemplo, mediante una escucha más atenta de las lecturas y del Evangelio especialmente en la Misa dominical. Es importante además reservar un cierto tiempo cada día a la meditación de la Biblia, para que la Palabra de Dios sea lámpara que ilumina nuestro camino cotidiano en la tierra.
La teología escolástica, en cambio – como decía – se practicaba en las scholae, surgidas junto a las grandes catedrales de la época, para la preparación del clero, o en torno a un maestro de teología y a sus discípulos, para formar profesionales de la cultura, en una época en la que el saber era cada vez más apreciado. En el método de los escolásticos era central la quaestio, es decir, el problema que se pone al lector al afrontar las palabras de la Escritura y de la Tradición. Ante el problema que estos textos autorizados plantean, surgen cuestiones y nace el debate entre el maestro y los estudiantes. En este debate aparecen por una parte los argumentos de la autoridad, y por otra parte, los de la razón y el debate se desarrolla en el sentido de encontrar, al final, una síntesis entre autoridad y razón para llegar a una comprensión más profunda de la Palabra de Dios. Al respecto, san Buenaventura dice que la teología es per additionem (cfr Commentaria in quatuor libros sententiarum, I, proem., q. 1, concl.), es decir, que la teología añade la dimensión de la razón a la Palabra de Dios y así crea una fe más profunda, más personal y por tanto también más concreta en la vida del hombre. En este sentido, se encontraban diversas soluciones y se formaban conclusiones que comenzaban a construir un sistema de teología. La organización de las quaestiones llevaba a la compilación de síntesis cada vez más extensas, es decir se componían las diversas quaestiones con las respuestas resultantes, creando así una síntesis, las llamadas summae, que eran en realidad amplios tratados teológico-dogmáticos nacidos de la confrontación de la razón humana con la Palabra de Dios. La teología escolástica buscaba presentar la unidad y la armonía de la Revelación cristiana con un método, llamado precisamente “escolástico”, de la escuela, que concede confianza a la razón humana: la gramática y la filología están al servicio del saber teológico, pero lo está aún más la lógica, es decir, esta disciplina que estudia el “funcionamiento” del razonamiento humano, de modo que aparezca claramente la verdad de una proposición. Aún hoy, leyendo las summae escolásticas uno se queda sorprendido por el orden, la claridad, la concatenación lógica de los argumentos y por la profundidad de algunas intuiciones. Con lenguaje técnico, se atribuye a cada palabra un significado preciso y, entre el creer y el comprender, se establecía un movimiento recíproco de clarificación.
Queridos hermanos y hermanas, haciendo eco de la invitación de la Primera Carta de Pedro, la teología escolástica nos anima a estar siempre dispuestos a responder a quien pida razones de la esperanza que está en nosotros (cfr 3,15). Sentir las preguntas como nuestras y ser así capaces también de dar una respuesta. Nos recuerda que entre fe y razón existe una amistad natural, fundada en el mismo orden de la creación. El Siervo de Dios Juan Pablo II, en el incipit de la Encíclica Fides et ratio escribe: "La fe y la razón son como las dos alas, con las que el espíritu humano se alza hacia la contemplación de la verdad”. La fe está abierta al esfuerzo de la comprensión por parte de la razón; la razón, a su vez, reconoce que la fe no la mortifica, al contrario, la empuja hacia horizontes más amplios y elevados. Se inserta aquí la perenne lección de la teología monástica. Fe y razón, en diálogo recíproco, vibran de alegría cuando ambas están animadas por la búsqueda de la íntima unión con Dios. Cuando el amor vivifica la dimensión orante de la teología, el conocimiento, adquirido por la razón, se engrandece. La verdad se debe buscar con humildad, acogida con estupor y gratitud: en una palabra, el conocimiento crece sólo si se ama la verdad. El amor se convierte en inteligencia y la teología auténtica, sabiduría del corazón, que orienta y sostiene la fe y la vida de los creyentes.

Oremos por tanto para que el camino del conocimiento y de la profundización de los Misterios de Dios sea siempre iluminado por el amor divino.

lunes, 19 de octubre de 2009

UNA MIRADA INOLVIDABLE







A PROPOSITO DE LA AUDIENCIA DEL PASADO MIERCOLES 14 DE OCTUBRE.






Aprovechando que aquel miercoles se cancelo el curso de la manana, y con la presencia del P. Neil, hemos tenido la posibilidad de estar lo mas cerca del Santo Padre en la audiencia, llevado a cabo en la Plaza de San Pedro, por la gran cantidad de fieles peregrinos que, como todos, queriamos escuchar y rezar junto al Santo Padre. Siempre se ha de soportar ya sea el calor o en este caso el frio, para estar en la audiencia, cuando se realiza en la Plaza de San Pedro. Es la tercera vez que participo en estas audiencias y hoy puedo decir que el Santo Padre me ha visto. Es muy especial en este sentido Su Persona. Fija la mirada en todos y es una mirada que manifiesta de modo especial el conocimiento personal en cada uno. Al terminar la Audiencia hemos esperado algo, mientras saludaba, como siempre lo hace, a las personas especiales que acuden a saludarle. Al terminar, hemos visto como se acercaba el vehiculo que lo transporta. Luego de suburse a ello ha girado hacia nosotros y nunca le habia tenido tan cerca como esa vez. Puedo decir que me ha visto. Ha sido una emocion muy especial. Queria tocarle pero no fue posible porque tenia ante mi a otras personas. Me he subido sobre una silla y sin importarme a quien tenia detras, le he visto pasar. Mientras paso le he gritado: "Santo Padre: le queremos y rezamos por Usted desde Guatemala", "Nuestros seminaristan le encomiendan cada dia". Me ha escuchado y mientras fijo su mirada en quien le estaba gritando. Algo similar hizo el P. Neil en otro puesto. En esta audiencia he encomendado a todos los amigos y conocidos sacerdotes.

sábado, 17 de octubre de 2009

INAUGURACION EN EL INSTITUTO PATRISTICO AUGUSTINIANUM

EL CORO INTERUNIVERSITARIO DE ROMA INTERPRETANDO: EL CREDO, TU EST PETRUS Y EL AVEMARIA.

EN SU ORDEN SE APRECIA EN LA DERECHA AL CARNENAL AGOSTINO VALLINI (Vicario del Papa en la Diocesis de Roma), EN EL CENTRO AL CARDENAL RAFFAELE FARINA, HOMENAJEADO, Y EN LA IZQUIERDA AL P. ROBERT PREVOST, osa (Prior General de la Orden de San Agustin.




DOCTORADO "HONORIS CAUSA" IN TEOLOGIA Y CIENCIA PATRISTICA



AYER, EN UN ACTO SOLEMNE, HA TENIDO LUGAR LA INAUGURACION OFICIAL DEL XL ANNO ACADEMICO DEL INSTITUTO. PARTE CENTRAL DE LA CEREMONIA FUE LA ATRIBUCION DEL DOCTORADO "HONORIS CAUSA" EN TEOLOGIA Y CIENCIA PATRISTICA A SU EMINENCIA REVERENDISIMA EL SEGNOR CARDENAL RAFFAELE FARINA, S.D.B. (Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana).



EN LA CEREMONIA NOS HA DELEITADO EL CORO INTERUNIVERSITARIO DE ROMA, CON TRES SUCULENTAS PIEZAS: EL CREDO, "TU EST PETRUS" Y EL AVEMARIA, TODOS EN LATIN. LAS VOCES HAN SIDO POLIFONICAS.



AL FINAL DE LA CEREMONIA HA TOMADO LA PALABRA EL CARDENAL FESTEJADO QUE MANIFESTO SU AGRADECIMIENTO A TAL HONOR.

viernes, 16 de octubre de 2009

AGRADECIMIENTO AL PADRE NEIL POR SU VISITA EN ROMA

AGRADECIMIENTO AL P. NEIL
NOS HA DADO MUCHA ALEGRIA HABER TENIDO LA VISITA DEL P. NEIL CONTRERAS EN ROMA. NOS HEMOS VISTO Y HEMOS PASADO UNOS MOMENTOS MUY ALEGRES EN SU COMPANIA. LE DECEAMOS UN FELIZ RETORNO A GUATEMALA. HEMOS ENVIADO NUESTROS SALUDOS AFECTIVOS A TODOS LOS CONOCIDOS, AMIGOS, QUE SE ENCONTRARA Y CON QUIENES COMPARTIRA SUS VIVENCIAS EN ESTOS DIAS QUE HA DISFRUTADO DE ESTE VIAJE. NOS HA HABLADO TAMBIEN DE SUS DIAS PASADOS EN ESPANA JUNTO CON NUESTROS AMIGOS P. ANGEL, P. LUIS Y P. MIGUEL ANGEL.
ARRIVEDERCI P. NEIL Y OJALA EL VIAJE HAYA SALIDO BIEN.






Ha finalizado su peregrinacion en Roma recibiendo la bendicion del Santo Padre, a quien ha podido ver y estar en la Audiencia del pasado Miercoles 14 de octubre.
El P. Neil descansando en la Plaza de la Iglesia de Santa Clara en Asis. Ha podido visitar Asis, para rezar junto a la tumba de San Francisco.

El P. Neil en sus primeros dias de llegado a Roma. Hemos visitado la Tumba de San Pedro.
En la foto junto al P. Tulio y al P. Francisco.



martes, 13 de octubre de 2009

CADA UNO EN DISTINTAS UNIVERSIDADES

ESTA ES LA FACHADA DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA GREGORIANA.
EN ELLA SE FORMAN INTELECTUALMENTE CIENTOS DE CRISTIANOS, EN SU MAYORIA SACERDOTES. NOS DA MUCHO ORGULLO SABER QUE DENTRO DE ESOS CIENTOS DE PERSONAS SE ENCUENTRA UNO DE ELLOS, EL P. FRANCISCO, DEL PRESBITERIO DE SOLOLA CHIMALTENANGO PARA TERMINAR SU LICENCIATURA EN ESPIRITUALIDAD.
LE ANIMAMOS MUCHO PARA QUE EN ESTA ETAPA FINAL PUEDA DAR LO MEJOR. QUEDA POCO. ANIMO PUES.
ESTE ES EL INTITUTO PATRISTICO AUGUSTINIAMUM.
AQUI DEBO FRECUENTAR POR UN TIEMPO.
HE COMENZADO APENAS AYER, LUNES 12, ME HE ENCOMENDADO
DE MODO ESPECIAL A LA VIRGEN DEL PILAR.
CON LA AYUDA DE DIOS ESPERO HACER LAS COSAS DE LA MEJOR MANERA POSIBLE.


ESTA OTRA ES LA FACHADA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE LA SANTA CRUZ.
EN ELLA HA COMENZADO A FORMARSE NUESTRO QUERIDO Y RECORDADO P. TULIO OMAR, EN LA CIENCIA LITURGICA. ESTA ES SU SEGUNDA SEMANA DE ESTUDIOS. TAMBIEN LE ANIMAMOS. AUN EN SUS PRIMEROS DIAS DE ATERRIZAJE, MUCHAS DIFICULTADES SE DEBE SEGUIR SUPERANDO, PERO CONFIAMOS EN QUE SABRA AFRONTARLAS, COMO SIEMPRE LO HA HECHO. ANIMO QUE HAY MUCHA GENTE BUENA QUE ENCOMIENDA.

A PROPOSITO DEL SINODO DE AFRICA

HEMOS COMENZADO A LO QUE ESTAMOS EN ROMA Y EN UNION CON LOS DECEOS Y SENTIMIENTOS DEL SANTO PADRE.

El pasado sabado 10 de octubre el Santo Padre presidio el rezo del Santo Rosario junto con los participantes del Sinodo de Africa que se esta desarrollando en el Vaticano y los estudiantes universitarios, principalmente africanos, a quienes dirigio una exhortacion muy especial. Muy apropiado tambien para nosotros que hemos comenzado cada uno en distintas universidades, el tiempo de formacion cientifica teologal. El P. Francisco, entrando de lleno en la elavoracion de su tesis de licenciatura en Espiritualidad; El P. Tulio, desde la semana pasada sus primeros dias en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz profundizando sobre la Liturgia;y Yo el lunes pasado en el Instituto Augustinianum, comenzando en este mundo apasionado de los Santos Padres de la Iglesia. Con estas palabras de peticion del Santo Padre, cada uno, afrontando las distintas dificultades, pero con mucha ilusion, estamos ya de lleno en este tiempo especial de preparacion intelectual, para el bien de Nuestra Iglesia. Siempre nos encomendaos a sus oraciones.

Traigo a considerar un parrafo que el Santo Padre dirigio el sabado pasado, desde el Aula Pablo VI:

"Deseo subrayar lo importantes que son la formación de los jóvenes intelectuales y la colaboración científica y cultural entre los ateneos para proponer y alentar un desarrollo humano integral en África y en los demás continentes. En este contexto, a vosotros, queridos jóvenes he encomendado idealmente la Encíclica Caritas in veritate, en la que exhorto sobre la urgencia de elaborar una nueva síntesis humanística (cfr. nº 21) que vuelva a anudar los lazos entre la antropología y la teología. Meditando sobre los misterios del Rosario, hemos encontrado una vez más el verdadero rostro de Dios, que en Jesucristo nos revela su presencia en la vida de cada pueblo. El Dios de Jesucristo camina con el hombre: y gracias a Él es posible construir la civilización del amor (cfr. ivi, 39). Queridos universitarios de Roma y de África, os pido que seáis, en la Iglesia y en la sociedad, operadores de la caridad intelectual, necesaria para afrontar los grandes desafíos de la historia contemporánea. En las universidades sed sinceros y apasionados buscadores de la verdad, construyendo comunidades académicas de alto nivel intelectual, en las que sea posible ejercer y gozar de esa racionalidad abierta y amplia, que abre el camino al encuentro con Dios. Que sepáis crear puentes de colaboración científica y cultural entre los distintos ateneos, sobre todo con los africanos. A vosotros, queridos estudiantes africanos, os dirijo una especial invitación a vivir el tiempo del estudio como una preparación a desempeñar un servicio de animación cultural en vuestros países. La nueva evangelización en África cuenta también con vuestro generoso esfuerzo."